A 10 años de la muerte de Felipe Camiroaga los sueños que el animador no pudo completar

Este jueves 2 de septiembre se cumplen diez años desde que ocurrió el accidente del CASA 212 en la Isla de Juan Fernández, que cobró la vida de 21 personas, entre los que se encontraban reconocidos rostros nacionales, como el actor y conductor de televisión Felipe Camiroaga.

En su amplia carrera televisiva, Camiroaga marcó la vida de muchos televidentes que reían con el también comediante. Tras una década, Chile continúa recordando a “Felipito”, quien dejó una serie de cosas por hacer.

En 2019, el periodista Iván Núñez revelaba en televisión abierta uno de los planes que Felipe ya había puesto en marcha, antes de despegar a la isla. “Él había iniciado los trámites para adoptar una niña haitiana, estaba precisamente en eso. Tenía un campo en el sur, en Chillán, una historia de la que no se sabe mucho”, dijo a Pedro Carcuro durante el noticiero de 24 horas.

 

Según recogió La Tercera en esa época, Felipe Camiroaga comenzó en secreto a realizar los trámites de adopción, para así traer a Chile a quien sería su hija. “Estaba chocho y andaba con una foto que mostraba feliz”, dijo un cercano al medio antes mencionado.

Sin embargo, pese los intentos, el papeleo y la parte burocrática de la adopción se complicó tras su inicio y no pudo concretar la adopción, pero continúo siendo parte de la ayuda humanitaria en Haití hasta poco antes del accidente.

Alejado de la televisión

El conductor tenía planes de retirarse paulatinamente de la televisión. Quería comprar lo que era “la casa de sus sueños”, ubicado en un condominio en Chicureo. La vida campestre y mucho aire libre, parecía ser lo que más atraía al fallecido actor.

 

Uno de los amigos de Felipe, indicó a La Tercera en ese entonces que “Felipe y Fernanda (Hansen) casi la estaban decorando. Ambos con la ilusión de vivir ahí”, antes de que ocurriera la tragedia. En tanto, la casa en la que vivía en el mismo sector, sus planes era que su hermana Soledad pudiera vivir en ella.

No obstante, al sur, específicamente en la región de Ñuble, Camiroaga era dueño de El Retiro, un fundo que había adquirido poco tiempo antes del accidente, en el cual planeaba construir varias csas que regalaría a personas que él consideraba “su familia”, recuerda un cercano a LT.

 

Además, quería tener una especie de refugio para sus halcones, y si bien en vida no pudo ser testigo de ello, tiempo después se hizo realidad. Christian González, amigo de Felipe y especialista en aves rapaces, fue quien logró hacer ese sueño realidad.

Aunque hace unos años González dijo en una entrevista (2013) a Glamorama que los halcones se encontraban en buen estado, no los podía mostrar debido a que estaba protegidos por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y sólo ellos pueden autorizar visitas.

 

El último proyecto que Felipe estuvo a punto de concretar, era realizar un programa de viajes. Y pese a que planeaba no estar frente a las cámaras por un tiempo, el animador planeaba que un rostro de la televisión nacional pudiera experimentar cómo es vivir en lugares exóticos, pero finalmente ese espació mutó a convertirse en Animal Nocturno, espacio que condujo en TVN.

Fuente: biobio

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