Yo no lo elegí 22

YO NO LO ELEGÍ 22

«El caballero lejos de asustarse o irse se levantó de su asiento y me miró a los ojos, me dijo algo que no se me olvida hasta hoy…

Tu apellido es conocido en la zona, es un apellido de poder y de políticos, pero eso no significa que dejare de ayudarte, desde hoy, mi prioridad es encontrar a tu madre»

Luego de aquella frase anotó mi nuevo Rut y mi nombre completo, busco la dirección de un par de oficinas y nos dirigimos hacia el centro de Concepción, realmente no sabía lo que iría a hacer el caballero, pero lo veía decidido, al parecer llegaría a las últimas consecuencias, por lo que me dijo…

Nos fuimos de aquel lugar y tomamos una micro para el centro, nuestra primera parada fue en calle Maipú con Tucapel, una oficina oscura y con un olor raro en su interior, en las afueras había un letrero con letras que me parecían conocidas… SENAME…

Entramos y al instante en mi corazón se instaló la amargura, la pena de algo que saber algo que quizás no me gustaría…

El caballero se dirigió donde una secretaria y le preguntó donde dirigirse ya que tenia un problema sobre una adopción irregular…

Ella al instante me miró y miró alrededor, nos hizo pasar a una sala más oscura aún y nos dijo que nos atendería el responsable, a los minutos llegó un señor alto y moreno, con cara de pocos amigos…

Nos hizo pasar a otra oficina, una sin duda más elegante, en el segundo piso, se sentó en su silla de cuero reclinable, encendió su computador y nos preguntó que problema traíamos…

Ahí el caballero que me ayudaba se puso a relatar sobre mi vida, sobre mi paso por varios centros de menores, sobre mi adopción irregular y como me había encontrado casi en la calle…

El jefe nos miró con cara de preocupación al ver los papeles que le traíamos, apenas vio el apellido que tenía se puso de pie y salió de la sala, el caballero que venía conmigo se levantó también e hizo algo que me llamó la atención, se puso a escuchar detrás de la puerta, yo hice lo mismo y alcance a escuchar cuando estaban llamando a «carabineros», ya que yo debía estar en un hogar, lo más escondido posible de la sociedad…

Asi es como quien me acompañaba se dio cuenta de la jugada que estaban planificando, me miró a los ojos y me dijo que debía salir de aquel edificio lo antes posible, debía escapar, me metió la mano al bolsillo de mi chaqueta e introdujo un par de billetes, me dijo que con eso me alcanzaría para viajar a ver a mi madre, en otro bolsillo puso unos papeles que más adelante sabría para que servirían…

Apenas sentimos los pasos del señor de la oficina el caballero me dijo que diríamos que vamos al baño y ahi el me haría espacio para escapar…

Y así lo hizo, apenas entró el caballero del SENAME, le dijo que iríamos al baño, le pregunto donde quedaba y el le indico que en el primer piso…

Bajamos e hicimos como que entramos, apenas lo hicimos me dijo que el se encargaría de distraer a la secretaria para que yo pudiera arrancar…

Y así lo hizo, apenas salimos, él se instalo frente a la secretaria para pedirle un poco de papel confort con la excusa de que no quedaba en el baño, apenas se dio vuelta para buscarlo, me hizo una seña para arrancar, y así lo hice, tratando de no ver para atrás me fui de aquel edificio, lúgubre lugar donde sin duda me devolverian a cualquier hogar…

Saliendo del edificio me puse a correr lo más fuerte que pude, en dos minutos ha había llegado a calle Carrera…

Ya sabia donde caminar para ir al terminal, con mi pequeño bolsillo encamine mi rumbo hacia allá…

En el trayecto pensaba de como me habían quitado la identidad, era una persona que debía ser ocultada a como diera lugar, al menos así me di cuenta hace instantes, lo que más lamente era no poder agradecer a la persona que me ayudó, ni siquiera le pregunte su nombre, no sabía que lo vería de nuevo, pero mucho tiempo después…

Cuando ya tenía recorrida varias cuadras revise mi chaqueta para ver cuanto dinero disponía, me asombre al darme cuenta que el caballero que me ayudó me echo más de 20 mil pesos, en el otro bolsillo tenía mi certificado de nacimiento, con otro apellido, según quien me ayudó era alguien de mucha importancia en la ciudad…

Con ya un poco solucionado mi viaje me dirigí raudo hacia el terminal Collao, al llegar me abalance a las oficinas para preguntar por el valor de los pasajes, me alcanzaba fácilmente para llegar a Osorno… Estaba feliz, sin duda mi meta estaba cercana y cerca de encontrarme con mi mamita querida…

Compre el pasaje, que me costo algo de 11 mil pesos, lamentablemente salia en unas 5 horas más, tenía miedo de que me vinieran a buscar así que me fui a un parque que queda al frente del terminal Collao, cruzando la carretera, ahí podría ver si alguien venía y arrancar al cerro, suponía yo…

Antes de ir al parque me fui a comprar un par de cosas para comer, luego encamine mis pasos hacia donde tenia pensado ir…

Al llegar al parque pude ver que al lado pasaba un pequeño río, de aguas turbias, ahí me quede unas 4 horas, pensando en lo que sería mi vida junto a mi familia, junto a mis hermanos, junto a mi mamita…

El tiempo pasó volando, unos 50 minutos antes del viaje caminé hacia el terminal, iba tranquilo y ansioso, tenia mi pasaje, tenia información para encontrar a mi madre, tenía todo para poder lograr mi objetivo…

En eso veo algo que me deja paralizado, un par de carabineros casi a mi lado, me miraron detenidamente, como pude me acerque a una familia que estaba esperando bus al igual que yo, lentamente, sin levantar sospecha le pregunte a un caballero la hora, eso hizo que los carabineros quitaran la vista de mi…

Me sentí aliviado, más aun cuando apareció el bus que me llevaría de vuelta a Osorno, era como un elefante, inmenso, gigante y sin duda lo más hermoso que había visto en tiempo…

Espere que subiera un poco de gente para colarme entre unas personas, no quería que notaran que iba solo, quería pasar desapercibido, y así lo hice…

Justo a mi lado se sentó una señora de edad, al instante me busco conversa y me dio un dulce, cualquier persona pensaría que venía con ella, eso me tranquilizó aun más….

No pasaron ni 10 minutos cuando el enorme bus comenzó a moverse, ya estábamos saliendo del terminal, ya estábamos partiendo a Osorno, ya estaba iniciando una aventura que no sabía a donde me llevaría…

Y ahí estaba yo, nervioso, ansioso y lleno de temores, de cómo me recibirían, de cómo estaría mi familia, incluso pensé en si me reconocerían…

Los minutos se hacían eternos, los kilómetros inmensos, los pueblos interminables…

Fueron muchas horas las que pasé ahí, arriba del bus, muchas veces mirando por la ventana, otras hablando con quien iba a mi lado sentada…

Y es que mi historia nuevamente comenzaba a escribirse, estaba a unas horas de mi destino y ya no daba más de nervios…

Incluso por mi cara corrieron un par de lágrimas recordando todo lo que había pasado para llegar ahí, todo el sufrimiento y dolor que había soportado…

Y es que si conseguía mi objetivo todo valdría la pena, todo tendría su recompensa, todo serviría…

Y ahí estaba sentado en aquel bus, con una mochila llena de ilusiones y en mis manos… en mis manos el amuleto que me acompaño todos estos años, el pequeño juguete de Batman que me había regalado mi hermano….

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