El diagnóstico que cambió a Pancho Saavedra: «Fue un combo fuerte».
«¿Qué clase de papá quiero ser?». La pregunta lo golpeó como un balde de agua fría. Francisco Saavedra, a sus 47 años, recibió un diagnóstico inesperado: prediabetes. El aviso de su cuerpo llegó con fuerza, obligándolo a tomar una decisión drástica. Así lo consignó el querido animador en una entrevista con La Cuarta.
El peso de la historia
Desde niño, Pancho vivió en una familia amante de la buena mesa. «Así no hay peso que aguante«, recuerda sobre los platos rebosantes que lo acompañaron en su infancia. Pero junto con los sabores, llegaron las burlas. «Fui un niño bien bulleado con el peso», confiesa.
El estigma lo acompañó por años. Trabajando en televisión, intentó soluciones rápidas: liposucciones, dietas extremas y el gimnasio intermitente. Pero nada se mantuvo en el tiempo. «Siempre ha sido una lucha«, admite.
El golpe que lo hizo reaccionar
En noviembre de 2024, la balanza marcó 105 kilos. Angustiado, fue al doctor. «Cuando me dijeron prediabetes, me cagó la onda profundamente«, reconoce. Más que un tema estético, ahora era un problema de salud.
«¿Voy a ser un papá que no pueda jugar con sus hijos?», se preguntó. Con dos niños pequeños, entendió que no podía seguir así. «Fue un combo bien fuerte, una advertencia de la vida».
El desafío más grande: 42 kilómetros hasta Nueva York
Decidió actuar. Inscribirse en la Maratón de Nueva York se convirtió en su meta. No para lucir delgado en un evento, sino para transformar su vida. «Quiero desarrollar un hábito real, no una solución de un día para otro«, afirma.
El camino no ha sido fácil. Entre grabaciones y viajes, mantener la disciplina ha sido un reto. «Me ponen zancadillas, pero sigo adelante», dice, ya con 99 kilos y en plena preparación.
Sus amigos, Jorge Zabaleta y Pedro Ruminot, lo apoyan, aunque no faltan las bromas: «Me dicen ‘no lo vas a lograr, mejor compite en quién se come más completos’», cuenta entre risas. Pero él está decidido.
«Esto es un tema de salud, 100%«, sentencia.
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