MEO deberá devolver recursos al Fisco por rendición deficitaria de gastos de campaña
El excandidato presidencial Marco Enríquez-Ominami (MEO) enfrenta nuevamente un escenario complejo en materia de rendición de gastos electorales, luego de que sus desembolsos de campaña superaran el monto que puede recibir como reembolso estatal tras la última elección presidencial. Esto implica que deberá devolver dinero al Fisco, conforme a lo establecido en la Ley de Financiamiento Electoral.
La normativa chilena establece que los candidatos reciben un reembolso proporcional al número de votos obtenidos —actualmente 0,04 UF por sufragio—, por lo que quienes declaran más gastos de los que pueden recuperar deben reintegrar la diferencia al Servicio Electoral (Servel). Enríquez-Ominami, que alcanzó un porcentaje minoritario en los comicios, se encuentra en este escenario.
El líder del Partido Progresista (PRO) ha tenido históricas dificultades con sus rendiciones ante el Servel. Si bien el monto específico de la devolución correspondiente a su última campaña no ha sido revelado en detalle, La Tercera recuerda que sus postulaciones anteriores han estado marcadas por elevados gastos y controversias administrativas.
Enríquez-Ominami, quien ha competido en cinco elecciones presidenciales (2009, 2013, 2017, 2021 y 2025), ha calificado sus campañas como un “calvario”, acusando persecución y señalando haber enfrentado múltiples procesos judiciales, de los cuales —según afirma— ha salido absuelto en todos.
Contexto del financiamiento electoral
La rendición de cuentas ocurre en un escenario donde el financiamiento estatal es hoy la principal fuente de recursos para las campañas, tras las reformas de 2016. Las estimaciones indican que solo en primera vuelta el reembolso público para candidatos presidenciales puede bordear los US$24 millones en total, aproximadamente US$3 millones por candidatura, dependiendo de la participación.
El sistema de reembolso proporcional al voto ha abierto un debate sobre la existencia de eventuales “pymes electorales” que buscan acceder a recursos fiscales más que competir por un proyecto político viable. En este marco, los resultados electorales de Enríquez-Ominami no solo limitan el financiamiento que puede recuperar, sino que lo obligan a devolver parte de lo gastado, manteniendo su historial de tensiones con el Servel.
