Un tribunal español dictó una condena de dos años y diez meses de prisión contra los padres de tres niños que permanecieron encerrados durante casi cuatro años en una vivienda ubicada en Fitoria, una zona rural de Oviedo, al norte de España. El caso, conocido como la “Casa de los horrores”, conmocionó al país por las extremas condiciones en que vivían los menores.
La investigación reveló que los niños —dos gemelos de ocho años y su hermano mayor de diez— vivían aislados del mundo exterior, utilizando pañales, durmiendo en cunas y presentando importantes dificultades motoras. Además, no asistían al colegio, no recibían atención médica y no mantenían contacto con otras personas desde hacía más de tres años.
La Audiencia Provincial de Asturias condenó a Christian Steffen, de 54 años, y Melissa Ann Steffen, de 49, por violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y abandono de familia. Sin embargo, el tribunal los absolvió del delito de detención ilegal, pese a que la Fiscalía solicitaba penas de hasta 25 años de cárcel para cada uno.
Junto con la sentencia, la justicia española determinó que los padres quedarán inhabilitados para ejercer la patria potestad durante tres años y cuatro meses. También tendrán prohibido comunicarse con los menores y deberán pagar una indemnización de 30 mil euros a cada hijo afectado.
El estremecedor caso salió a la luz luego de que una vecina alertara a la policía tras escuchar gritos de niños dentro de la vivienda. Después de semanas de vigilancia, los agentes detectaron movimientos sospechosos al interior del inmueble, aunque oficialmente solo el padre figuraba registrado en el domicilio.
Cuando la policía ingresó a la casa, los padres colocaron mascarillas a los menores y aseguraron que estaban enfermos. Los funcionarios encontraron un ambiente marcado por la acumulación de basura y medicamentos, además de condiciones de evidente abandono. Según reportes de la investigación, los niños no tenían televisión, aparatos electrónicos ni juguetes adecuados para su edad.
Uno de los momentos que más impactó a los policías ocurrió cuando los menores salieron al jardín tras ser rescatados. Los agentes relataron que los niños “tocaban la hierba y observaban un caracol con fascinación”, como si nunca antes hubieran tenido contacto con el exterior.
Durante el juicio, la defensa sostuvo que el encierro correspondía a un “aislamiento voluntario” motivado por el temor al coronavirus. No obstante, la Fiscalía enfatizó que los menores fueron privados de educación, atención sanitaria, vida social y contención emocional durante años.
Actualmente, los tres niños permanecen bajo tutela del Gobierno regional de Asturias en un centro especializado, donde profesionales evalúan las posibles secuelas psicológicas y físicas provocadas por el prolongado encierro.


