La emergencia provocada por los dos terremotos que afectaron el norte de Venezuela comienza a transformarse en una grave crisis sanitaria, debido al colapso de los servicios de salud y a la presencia de cuerpos que aún permanecen bajo los escombros. Las autoridades confirmaron este sábado que la cifra de víctimas fatales ascendió a 1.430, mientras que los heridos ya llegan a 3.238.
El intenso olor a descomposición se ha convertido en una señal de alarma en las zonas más afectadas, especialmente en el estado de La Guaira, epicentro de la tragedia. Equipos de rescate y voluntarios continúan trabajando entre los escombros, aunque reconocen que las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas.
La magnitud del desastre ha sobrepasado la capacidad de respuesta de hospitales, morgues y servicios de emergencia. En diversos sectores, familiares y vecinos participan en las labores de búsqueda, mientras que, en algunos casos, los propios deudos han debido trasladar los cuerpos de sus seres queridos debido a la falta de recursos y personal disponible.
Rescatistas también han solicitado mascarillas y más apoyo logístico para enfrentar las difíciles condiciones sanitarias en terreno. A tres días de los sismos, las labores de búsqueda continúan con el respaldo de equipos internacionales que mantienen la esperanza de hallar personas con vida.
El balance oficial señala que más de 380 edificios y 13 hospitales resultaron gravemente dañados o completamente destruidos, mientras cientos de réplicas siguen afectando la zona. Además, las autoridades mantienen restringido el acceso a La Guaira para facilitar el trabajo de maquinaria pesada y equipos especializados.
La comunidad internacional ha intensificado el envío de ayuda humanitaria para enfrentar la catástrofe. Un total de 17 países y la ONU han enviado alimentos, agua, medicamentos, ropa y personal especializado. Paralelamente, el Gobierno venezolano habilitó una línea telefónica y la plataforma VenApp para reportar personas desaparecidas y coordinar la asistencia, en medio de una emergencia que mantiene a miles de personas desplazadas y bajo el riesgo de una creciente crisis sanitaria.
