Una investigación periodística destapó la existencia de redes que ofrecen programas para modificar la orientación sexual en Chile, principalmente ligadas a espacios religiosos evangélicos. El reportaje, elaborado por Reportea junto a Anfibia y con apoyo del Pulitzer Center, recopiló testimonios de personas que afirman haber sido sometidas a estas prácticas y denunciaron las graves secuelas emocionales que les provocaron.
El reportaje, titulado «Del clóset al infierno», evidenció que estas llamadas terapias de conversión siguen realizándose de forma privada, pese a que organismos internacionales las han cuestionado por considerarlas discriminatorias y perjudiciales para la salud mental. Para la investigación, un periodista se infiltró en el denominado Ministerio de Restauración, organización de origen argentino que ofrece cursos y retiros con el objetivo de cambiar la orientación sexual de sus participantes.
Según la investigación, los programas incluían actividades pagadas, encuentros presenciales y acompañamiento espiritual, donde se promovía la idea de que la homosexualidad correspondía a un «quebranto» que debía ser sanado mediante la fe. Entre los mensajes difundidos en estas instancias se afirmaba que las personas homosexuales debían ser «restauradas«.
Los testimonios recopilados describen experiencias marcadas por presión psicológica, ayunos obligatorios, oraciones forzadas, exorcismos y discursos relacionados con el pecado y el castigo divino. Varias personas aseguraron haber sido sometidas a estas prácticas durante su adolescencia, relatando episodios que afectaron profundamente su bienestar emocional.
Algunas de las víctimas afirmaron haber desarrollado depresión, ansiedad, autolesiones e incluso pensamientos suicidas tras participar en estos procesos. Otros testimonios también dieron cuenta de la pérdida de vínculos familiares y del impacto psicológico que, según relataron, dejaron estas experiencias.
El reportaje advierte que Chile aún no cuenta con una legislación específica que prohíba las terapias de conversión realizadas fuera del ámbito sanitario. Aunque el Ministerio de Salud prohibió las denominadas «terapias reparativas» dentro de la atención profesional, las prácticas desarrolladas en espacios religiosos o privados continúan sin una regulación directa.
Especialistas consultados calificaron estas acciones como intentos de reprimir o modificar la orientación sexual y la identidad de género, mientras que organizaciones de derechos humanos han advertido que podrían constituir formas de violencia psicológica. La investigación concluye que, pese a la falta de cifras oficiales, los testimonios recogidos muestran que estas prácticas aún persisten en distintos puntos del país, muchas veces al interior de comunidades religiosas y entornos familiares.
