El Juzgado de Familia de Rancagua declaró la nulidad de un matrimonio al establecer que la mujer fue gravemente engañada antes de casarse, ya que su entonces pareja ocultó que era investigado por abuso sexual contra un menor de 14 años. La resolución determinó que ese antecedente era esencial para que la contrayente pudiera otorgar un consentimiento libre e informado.
El fallo señala que el hombre enfrentaba una investigación penal desde 2017, mucho antes de la celebración del matrimonio, información que nunca fue revelada a su esposa. Actualmente, el individuo cumple una condena de siete años de presidio efectivo por este delito. Tras conocer la verdad, la mujer recurrió a la justicia asegurando que jamás habría contraído matrimonio si hubiera conocido esa situación.
En su resolución, el juez Marcelo Araya Rojas concluyó que el consentimiento de la mujer estuvo viciado por un engaño determinante, ya que desconocía un aspecto fundamental de la vida y conducta de su pareja. El tribunal estimó que la ocultación afectó directamente la decisión de casarse, invalidando el vínculo desde su origen.
Asimismo, el fallo sostiene que ocultar una investigación por abuso sexual destruye los fines esenciales del matrimonio, como el apoyo mutuo, la vida en común y la crianza de los hijos. El magistrado enfatizó que estos principios resultan incompatibles con los graves hechos por los cuales el hombre terminó siendo condenado.
Finalmente, el juez apeló al sentido común para fundamentar su decisión, indicando que resulta irracional pensar que una persona aceptaría formar una familia con alguien investigado por abusar sexualmente de un menor si conociera previamente esa información. Con estos antecedentes, el tribunal dio por acreditado que el engaño fue decisivo y resolvió declarar la nulidad definitiva del matrimonio.
