El senador por el Biobío, Sebastián Keitel, respaldó la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo anunciada por el Gobierno, destacando especialmente la creación de un nuevo Estado de Excepción Constitucional por grave alteración de la seguridad pública.
La medida permitirá focalizar la acción del Estado en territorios afectados por organizaciones criminales, mediante la colaboración de las Fuerzas Armadas con las policías y bajo mecanismos especiales de fiscalización. Su funcionamiento será regulado por una nueva ley orgánica constitucional que establecerá las facultades operativas y los protocolos de coordinación entre las instituciones.
“Donde el crimen organizado pretenda mandar, el Estado debe responder con toda su fuerza. No podemos seguir enfrentando al crimen organizado con herramientas que no están a la altura de su capacidad territorial, financiera y armada. Este nuevo Estado de Excepción permitirá concentrar recursos, coordinación e inteligencia precisamente donde las familias más necesitan recuperar la tranquilidad”, sostuvo el senador Keitel.
A renglón seguido, el parlamentario destacó la importancia de esta iniciativa para el Biobío. “En nuestra región conocemos el costo de reaccionar tarde frente a la violencia. Durante demasiado tiempo hubo sectores que relativizaron el terrorismo y permitieron que grupos armados desafiaran abiertamente al Estado. Hoy los eventos de violencia en la Macrozona Sur han disminuido un 18,8% y los bienes siniestrados, un 71%. Son señales positivas, pero no podemos caer en triunfalismos ni retroceder un solo centímetro”.
Por otra parte, el representante de la región también valoró los demás pilares la agenda, que contempla la consagración de la seguridad pública como deber del Estado, la creación de una nómina de organizaciones criminales, el establecimiento de regímenes penitenciarios más estrictos y mayores facilidades para incautar y liquidar el patrimonio obtenido mediante el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo.
“Esta agenda entiende que no basta con detener delincuentes. Hay que desarticular sus organizaciones, impedir que sigan operando desde las cárceles y quitarles cada peso y cada bien obtenido mediante el delito. La seguridad se recupera controlando el territorio, protegiendo a las víctimas y golpeando al crimen donde más le duele: en su poder y en su patrimonio”, concluyó.
