Una de las peores emergencias recientes en la zona del Himalaya mantiene en alerta a Nepal y Tíbet. Una gigantesca riada y un deslizamiento masivo de tierra han dejado al menos 336 personas fallecidas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando para encontrar a más de 1.400 desaparecidos.
Según el último balance entregado por las autoridades, 332 personas han muerto en Nepal y otras tres en territorio tibetano. La magnitud de la tragedia mantiene a cientos de familias a la espera de información sobre sus seres queridos.
Las labores de búsqueda se desarrollan bajo condiciones extremadamente complejas. La destrucción de caminos, los cortes de comunicaciones y el riesgo de nuevos desprendimientos han dificultado el acceso de los equipos de emergencia a las zonas afectadas.
COLAPSO GLACIAR HABRÍA PROVOCADO LA TRAGEDIA
Las primeras investigaciones descartaron que el desastre tuviera su origen en un terremoto y apuntan a un gigantesco colapso glaciar que habría generado un flujo de agua, barro, hielo y rocas con consecuencias catastróficas río abajo.
La masa habría descendido desde las laderas de Langtang Lirung, a unos 5.200 metros de altura, hasta alcanzar el valle, arrastrando grandes cantidades de hielo, agua, barro y rocas.
El deslizamiento impactó inicialmente en el paso tibetano de Gyirong y posteriormente avanzó hacia Nepal a través de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. La riada destruyó localidades, puentes y carreteras, dejando al menos 19 puentes arrasados y cerca de 40 kilómetros de caminos destruidos.
La emergencia además golpeó una zona con una importante presencia de extranjeros debido a las rutas turísticas hacia Lhasa, el Everest y otros destinos religiosos del Himalaya. Más de 900 personas permanecen sin contacto en Nepal, entre ellas cientos de excursionistas extranjeros, mientras China registra más de 500 desaparecidos en territorio tibetano.
MILES DE EFECTIVOS PARTICIPAN EN LOS RESCATES
Frente a la magnitud de la emergencia, las autoridades desplegaron miles de efectivos para intentar localizar a sobrevivientes y evacuar a quienes permanecen aislados. Nepal movilizó a 7.415 policías y militares, además de disponer de cientos de vuelos en helicóptero para trasladar personas y ayuda humanitaria.
Los equipos de emergencia continúan ingresando a las zonas más afectadas mientras las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar debido a que todavía existen sectores completamente aislados y de difícil acceso.
Un portavoz de la policía nepalí señaló que el balance de fallecidos podría seguir creciendo a medida que los rescatistas logren llegar a las áreas devastadas y avanzar en las labores de búsqueda.
