El balance de víctimas por las graves inundaciones que afectaron esta semana la cuenca del Bhote Koshi, en Nepal, aumentó a 669 fallecidos, según la última actualización entregada este sábado por la Policía nepalí. A esta cifra se suman otras siete muertes registradas en el condado tibetano de Gyirong, en China.
La emergencia mantiene además una cifra cercana a 3.000 personas desaparecidas entre Nepal y el Tíbet, aunque las autoridades advirtieron que los registros de ambos territorios podrían presentar coincidencias. En Nepal, un informe previo contabilizaba 2.426 personas sin localizar, mientras que la Junta de Turismo informó que 420 visitantes continúan desaparecidos y otros 184 fueron rescatados.
Las inundaciones provocaron una extensa destrucción de viviendas, puentes, caminos y otras infraestructuras, mientras los cortes de electricidad y los daños en las carreteras han dificultado el desplazamiento de los equipos de emergencia hacia las comunidades más afectadas.
En medio de la emergencia, cerca de 15.000 efectivos participan en las labores de búsqueda y rescate. Los helicópteros también retomaron las evacuaciones de personas que permanecían aisladas en sectores de difícil acceso.
Ante la magnitud de la tragedia, Nepal solicitó asistencia internacional para identificar y conservar los cuerpos recuperados, además de equipos especializados que permitan ingresar a túneles inundados donde podrían permanecer trabajadores atrapados.
La gran cantidad de fallecidos también comenzó a generar una saturación de las morgues, por lo que las autoridades adoptaron nuevas medidas para avanzar en la identificación de las víctimas.
En Nawalparasi Este, las autoridades iniciaron una toma masiva de muestras de ADN antes de sepultar cuerpos que aún no han podido ser identificados, en un esfuerzo por entregar respuestas a las familias afectadas por el desastre.
