Dos niños de 9 y 10 años fueron atacados por una jauría de perros en Coliumo: uno sufrió cerca de 12 heridas
Un nuevo ataque de perros genera preocupación en la Región del Biobío. Dos niños de 9 y 10 años fueron mordidos por una jauría en el sector de Coliumo, en la comuna de Tomé, mientras jugaban a la pelota en las cercanías de una cancha de fútbol. Vecinos denuncian que los animales permanecen en la vía pública y que un adulto mayor los alimenta, pero no asumiría su responsabilidad legal.
El hecho afectó directamente a la familia de uno de los menores. Valeska, madre del niño de 10 años, relató el difícil momento que vivió al enterarse de lo ocurrido y las lesiones que sufrió su hijo.
“Fueron como 12 tajitos que se hicieron en sus dos piernas”, señaló la mujer, quien explicó que algunas heridas fueron profundas y necesitaron puntos de sutura.
“Estaba trabajando cuando me llaman y dicen que unos perros habían atacado a mi hijo. Y fue muy terrible ver la situación de mi hijo, ver la cantidad de tajitos”, relató.

La madre agregó que el menor se encontraba jugando junto a otros niños cuando fue atacado. “Mi hijo fue a buscar la pelota y los perros se tiraron al tiro”, recordó.
Menor continúa con curaciones tras el ataque
A semanas de lo ocurrido, uno de los niños sigue recibiendo curaciones y mantiene temor de acercarse nuevamente a los perros, los que, según las denuncias vecinales, continúan circulando por el sector.
El presunto responsable del cuidado de los animales es un adulto mayor de 84 años, con movilidad reducida, quien aseguró que no es el dueño legal de los perros y que únicamente los alimenta y cuida desde hace 14 años.
Además, el hombre afirmó que uno de los perros habría mordido a un carabinero durante esta semana y manifestó que incluso prefiere que los animales sean retirados del lugar.
Vecinos denuncian un problema de abandono animal
Los residentes de Coliumo advirtieron que el abandono de animales y la costumbre de mantener perros en la vía pública se han convertido en un problema para la comunidad, especialmente por los riesgos que representan para los niños y quienes transitan por el sector.
“La gente cree que tienen que alimentarse hacia afuera, que tienen que hacer sus necesidades hacia afuera y no se hacen cargo”, cuestionó uno de los vecinos.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la tenencia responsable de mascotas y la seguridad de las familias, mientras los vecinos esperan que se adopten medidas para evitar nuevos ataques en el sector de Coliumo, en Tomé.

