Yo no lo elegí 11-15

YO NO LO ELEGÍ 11

«Estábamos todos cansados, fue un día agotador, en la oscuridad cada uno contó como había estado el día, risas y alegría inundaban la pieza…

Todo hasta entrada la noche, unos pasos sigilosos se acercaban a nuestra pieza, no le tomamos importancia hasta que sentimos la puerta abrirse…

Era el cura, que venía por otra víctima para «confesarse».

Nuevamente el terror se apoderó de nuestro cuerpo, todos nos hacíamos los dormidos, los pasos se acercaron a mi litera y pensé en mil formas de no ir, de gritar o de pegar patadas, no se…

Al final se instalo al lado de mi litera, toco el hombro del compañero de arriba y éste bajó sin decir nada, acudió al llamado como un cordero al matadero, nadie sabia lo que realmente sucedía en aquellas «confesiones» pero todos nos imaginábamos…

El segundo día de clases asistí ya con más confianza, la profesora se dio cuenta que tenía más ganas que los demás de aprender, así que ella, de forma privada y luego de terminada cada jornada me daba tarea extra para el hogar, yo amaba que así fuera…

Los compañeros si bien eran simpáticos, habían algunos que te hacían saber que eras pobre y de un hogar, había un par de compañeros (Torres y Parra) que se burlaban siempre de mis calcetines blancos, yo los ignoraba, pero en mi interior sentía que era menos….

Los otros «hermanos» de hogar siempre me preguntaban si tenía algun tipo de problemas, les gustaba pelearse, sabían que lo que les podía faltar de inteligencia lo podían suplir con golpes, es por lo mismo que la mayoría se la pasaba en la inspectoria, también sabían que no tenían apoderados o padres que los regañaran, así que se aprovechaban de su condición, la inspectora Laura tenía su «metodo» para corregir, un tirón de patillas que te hacían ver el cielo, yo nunca probé su «mano»

Asi pase el año entero, mi meta era aprender a leer y escribir, lo logré a los pocos meses, la profesora Roxana seguía enviándome tarea adicional, ya a final de año estaba más adelantado que todos en el curso…

El año paso tan rápido como mis ganas de estudiar, el verano y el año siguiente ni siquiera se demoraron en llegar, ya mi segundo año de estudio, sabía a lo que iba, me encantaba estudiar, más y más, a veces me arrancaba a la pequeña biblioteca donde pedía libros de historias, ahí dejaba mi mente volar, sin duda eran mi mejor forma de escapar de lo que vivía…

Una tarde al regresar al hogar, fui a dejar a una compañera a su casa, lo hacía de forma seguida ya que en la tarde el sector se ponía peligroso, ella me agradecía con un beso en la mejilla, para mi sin duda, era el mejor pago..

En esos viajes, de tarde y con el aroma de decenas de chimeneas en el ambiente un aroma me dejó paralizado…

Realmente no lo podía creer, era un aroma muy familiar, de a poco y con temor me acerque a la casa de donde salía ese aroma…

La calle era 4 o 5 poniente, no recuerdo muy bien, estaba como hipnotizado con el aroma, mi mente viajo un par de años atrás, allá en Osorno, esas mañanas amasando con mi madre, era el mismo… No lo podía creer…

Me acerque más y más hasta llegar a la reja que abrí lentamente, estaba como poseído por aquel aroma…

Llegue a la puerta de esa humilde casa e instintivamente toque la puerta, ahí recién me di cuenta lo que estaba haciendo, pero en mi corazón estaba la esperanza… La pequeña esperanza….

Mis ojos llenos de lágrimas, mis manos temblorosas y mi corazón acelerado esperaban paciente de quien me abriría la puerta…

Sentí unos pasos acercarse, de a poco se abrió la puerta y una señora me abrió, me vio a los ojos y sin decir nada me hizo pasar…

Aquella señora era morena y de pelo corto, de físico robusto y cara bonachona, me abrazo y me largue a llorar, ella sin conocerme me consoló y me pregunto quien era y que necesitaba…

Le conté brevemente que era un niño del hogar Macera y que pasando por la calle sentí el olor de lo que estaba haciendo y no pude resistirme de pedirle un pedazo de pan…

Ella me miro con ojos de tristeza y me abrazó nuevamente, al parecer sintió la pena que llevaba por dentro, debo decir que llore como quizás nunca lo hice, estaba abrazando a una señora que tenía el olor de mi madre, de mi madrecita amada, de aquella con la cual soñaba todas las noches…

Le pregunte su nombre y me dijo ESTER, nunca más se me olvidaría aquel bello nombre, una mujer que sin conocerme, me abrió la puerta de su casa y me recibió como un hijo…

Me abrazó, como hace tiempo no lo hacían, ya había perdido ese sentimiento hermoso de conectarme con otra persona, me estaba volviendo frío, pero ese abrazo me lleno de amor…

Le pedí disculpas una y mil veces por el atrevimiento y me despedí, pero ella obviamente no me dejo ir sin antes regalarme un par de panes amasados, aquellos por los que había llegado, aquellos que me hicieron recordar…

En una bolsa de papel me regalo dos panes que abrace con fuerza, era como un pedazo de recuerdo, de un lugar donde me habían arrebatado, de un espacio familiar que se esfumaba y trataba de retener…

Ahí, en ese momento me juramente no descansar, no claudicar ni darme por vencido hasta que pueda volver a ver a quien me dio la vida, a mi mamita linda….

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«En una bolsa de papel me regalo dos panes que abrace con fuerza, era como un pedazo de recuerdo, de un lugar donde me habían arrebatado, de un espacio familiar que se esfumaba y trataba de retener…

Ahí, en ese momento me juramente no descansar, no claudicar ni darme por vencido hasta que pueda volver a ver a quien me dio la vida, a mi mamita linda»

Asi, con la pena en el alma me dirigí al hogar, aferrado a esos dos panes amasado como si se me fuera la vida en aquello, al caminar por aquellas frías calles me preguntaba que sería de mi madre, si acaso ella también me estaría buscando…

Me la imaginaba preguntando por mi en cada rincón de Osorno, en cada esquina, yo se que ella no se quedaría tranquila con la noticia de que me habían adoptado, sin tan solo supiera donde estoy, si tan solo supieras de mí, mamá…

Ahí estaba, absorto en esos pensamientos cuando ya estaba en la entrada del hogar, cruce la reja hasta llegar a la entrada, entré silencioso para que no me retaran, había llegado tarde, así que no me recibirían con los brazos abiertos…

Asi, caminando silencioso me dirigí hacia mi pieza, justo antes de llegar, no se como ni cuando pero un golpe azotó mi cabeza, un pelmazo de aquellos me hizo caer al piso, los Pancitos amasados salieron corriendo por el pasillo, como queriendo arrancar de lo que sucedería…

La encargada no me pregunto nada, solo me tomó del pelo y me arrastró hacia la «jaula», un lugar oscuro y frío en el que castigaban a quienes se portaban mal, yo solo había escuchado rumores de aquel lugar, ni siquiera pensaba que existía…

Yo trataba de zafarme de mi «guardadora», ella tenía obviamente más fuerza que yo, así que mis aleteos se hacían infructuosos, trataba de decirle que me dejara ir por mis pancitos amasados, lo único que recibía eran golpes y más golpes…

No le pude explicar nada, ni ella escucho mis palabras, tan solo me agarro del cabello y me lanzó, como se lanza un bulto al interior de la pieza, no había luz, no había un milímetro de calor….

Apenas me dejaron ahí traté de buscar algo para orientarme, solo había olor a orines y una cama antigua, nada más, no habían ventanas ni un interruptor, todo estaba negro, así como mi vida en ese instante…

Asumí la culpa de llegar tarde y me quede ahí, encima de la cama, en posición fetal, llorando y maldiciendo por la vida que tenía, pensando en mis compañeros de curso, en lo felices que se veían al llegar de sus casas, de ver a sus padres o incluso sus colaciones eran diferentes a lo que yo vivía…

No intente gritar no pedir ayuda, tan solo me quede en silencio esperando las horas para que me sacaran de ahí…

Llore y dormí por muchas horas, sentí como llego el día siguiente y mis compañeros se fueron al colegio, ni siquiera me llevaron desayuno, ni siquiera preguntaron como estaba…

Yo era también ahí un «estorbo», así me sentía, así me veía…

Paso el día completo y nadie se preocupo por mi, ni las «tías», ni los otros compañeros, creo era ya bien tarde cuando en el silencio de mi pieza pude escuchar como alguien tocaba la puerta del hogar, el tono de voz que escuché a lo lejos sin duda era familiar…

De repente unos pasos avanzaron por el pasillo hacia donde me encontraba, se abrió la puerta y una silueta asomó pronunciando mi nombre… Manuel, hijo, ven…

Yo de a poco avance por aquella oscuridad hasta asomarme en la puerta, ahí pude ver a una señora de pelo ondulado pronunciar mi nombre…

Era mi profesora Roxana, quien se preocupo al instante por que no asistí a su clase..

Ni siquiera dejo hablar a la cuidadora cuando ella, con un tono que no le conocía le indicaba que si otra vez me castigaban de esa forma, las autoridades del recinto lo sabrían…

Y es que ahí, en medio de la oscuridad, cuando te sientes solo, abandonado y pensando en que nadie piensa en ti es cuando aparece un ángel, y debo ser sincero, en mi vida han aparecido muchos, hoy le toco el turno a mi ángel de la guarda, su nombre «Profesora Roxana»….

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«Ni siquiera dejo hablar a la cuidadora cuando ella, con un tono que no le conocía le indicaba que si otra vez me castigaban de esa forma, las autoridades del recinto lo sabrían…

Y es que ahí, en medio de la oscuridad, cuando te sientes solo, abandonado y pensando en que nadie piensa en ti es cuando aparece un ángel, y debo ser sincero, en mi vida han aparecido muchos, hoy le toco el turno a mi ángel de la guarda, su nombre «Profesora Roxana».

Asi es como me sacaron de aquel castigo, ella estiró su mano y me abrazó, tierna y suavemente me llevo al comedor, ahí se sentó y me puso a su lado, me pregunto si me habían golpeado u otra cosa, yo respondí que no (los ojos inquisidores de la cuidadora me hicieron quedarme mudo ante los maltratos que sufría)

La profesora Roxana me dijo que podía contar con ella para cualquier cosa, yo le agradecí con un beso en la mejilla…

Asi volví a mi pieza, los otros niños me preguntaron como había salido, que a la mayoría los dejaban una semana mínimo, yo les indique que mi profesora había venido, ellos me dijeron que sin duda era especial, que pocos profesores se involucraban con sus alumnos, que a la mayoría les daba lo mismo si faltaban a clases o estaban enfermos…

Asi es como esa noche me contaron una historia feroz…

Hacia ya 2 años que un niño muy parecido a mi (según mis compañeros), había pasado por la casa, era callado y muy aplicado, no era de los que saltaba en el patio o pasaba horas jugando a la pelota, más bien se interesaba en libros y cosas así…

A esos niños se les dejaba de lado, ni los otros compañeros ni las cuidadoras lo tomaban mucho en cuenta, así es como aquel niño de nombre FELIPE, una tarde cometió el error de patear una pelota y quebrar un vidrio, la cuidadora también lo envió a la «jaula», estuvo casi una semana hasta que un llanto les advirtió que era hora de dejarlo salir…

Sin darse cuenta nadie, Felipe había contraído un fuerte resfriado, nadie se preocupaba de su salud, ni los compañeros ni las cuidadoras, el asunto, me contaban ellos, es que un día Felipe estaba mal, tocia y tocia, la fiebre invadía su cuerpo, un compañero, luego de ver su dolor le pregunto si necesitaba algo, lo tocó y Felipe estaba ardiendo en fiebre…

Corriendo le aviso a la cuidadora y ella le indicó que era normal en un resfriado, que lo dejara así, que mañana se le pasaría…

Lo que no sabía la cuidadora ni los otros niños es que no existiría un mañana en la vida de Felipe, que ante la desidia de sus compañeros de cuarto y de sus cuidadoras el pequeño dejó de existir esa noche…

Fue solo la mañana siguiente cuando al tratar de despertarlo se dieron cuenta que Felipe estaba helado, no contestaba las preguntas, ahí en posición fetal estaba el cuerpo inerte de un niño que no tuvo culpa…

Llamaron a la cuidadora, la cual de malas ganas acudió al llamado… Al ver que el pequeño no presentaba los signos vitales rápidamente hizo que todos se fueran al colegio, llamó a carabineros y luego estos al Samu que constató su muerte…

Los compañeros indican que nadie asistió al funeral, que ni siquiera hubo alguno, se mando directo desde la morgue al cementerio 2 de Talcahuano, como nadie reclamó aquel pequeño cuerpo a una fosa común fue a parar…

Asi pasó uno de los pequeños por ese hogar, nadie se dio cuenta, nadie reclamo por la ineficiencia de las asistentes, ni por la desidia de su familia…

Luego, con el tiempo me enteré de que no fue el primero ni el último en fallecer en ese hogar, pero ninguna autoridad NUNCA hizo algo al respecto, la cifra de niños muertos en el SENAME es escalofriante… 1313, mil trecientos trece fallecidos, el número de culpables también impresiona…. CERO…

Y seguí con mi vida en aquel lugar, ahora un poco más atento al entorno, sabía que la única persona que se preocuparía por mi era YO MISMO…

Otro año pasó así tan rápido como mi vida, ya tenía 11 años cuando otro evento hizo que mi vida diera un cambio drástico…

Recuerdo bien que era un viernes, era tarde ya, como las 7 y media cuando se abrió la puerta de la recepción, un niño de casi mi edad entraba a la «mala» de la mano del cura, quien había traído a este nuevo integrante…

Su cara sin duda me era familiar, algo me decía que ya lo había visto antes, el cura luego de darle un par de golpes lo hace ingresar al sector donde estábamos nosotros, el niño que entraba parecía un animalito de la calle, con cara sucia y ropa de la misma forma, se quedó en una esquina esperando que alguna persona le dijera algo…

Asi es como casi de forma natural me acerqué mirándolo de diversas formas, trataba de buscarle un lugar a su rostro, sin duda lo conocía, el problema es que no sabía donde…

Este niño al instante se dio cuenta de que yo lo observaba, me miró fijo y también me imagino trato de recordar de donde me conocía…

Ya estando a su lado mi mente recordó donde nos conocíamos, era un pequeño juguetón de mi primer hogar, mis labios pronunciaron su nombre en tono de pregunta… David??

Su semblante cambió completamente, ya me había reconocido, me dijo… Manuel??

Y así nos fundimos en un abrazo fraterno, David era compañero de mi primer hogar, de la ciudad del niño…

Ahí es cuando casi llorando nos reconocimos, le pregunte que le había pasado y como llegó a donde estaba ahora…

En resumidas cuentas también lo habían mandado a una familia donde el padre de familia abusaba de él, David se había arrancado y al ser encontrado por carabineros había denunciado los horrores vividos, NADIE le creyó y en vez de apoyarlo le indicaron que lo hacía por que le gustaba la «calle»…

Yo le dije que en ese hogar nos cuidariamos mutuamente y que no le pasaría nada…

Ahí es cuando él me miró detenidamente y me dijo aquellas palabras que hicieron cambiar mi vida…

Manuel, tenemos que irnos de acá y buscar a nuestras madres….

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«Yo le dije que en ese hogar nos cuidariamos mutuamente y que no le pasaría nada…

Ahí es cuando él me miró detenidamente y me dijo aquellas palabras que hicieron cambiar mi vida…

Manuel, tenemos que irnos de acá y buscar a nuestras madres»

Algo resonó en mi estómago, sin duda las palabras de David habían echo click en mi corazón, si había algo que deseaba con toda mi alma era encontrar a mi mamita, a mis hermanos y a mi vida, aquella que había perdido desde que tenia 6 años…

David era, a pesar de ser menor por meses que mi, mucho más grande y corpulento, asistimos al mismo colegio, Arturo Prat de Mediocamino, ahí en calle Ejército, con la profesora Roxana y la inspectora Laura, eramos dos hermanos, nos cuidabamos y ayudabamos en todo, sin duda de a poco estaba haciendo mis raíces acá…

Ya en septimo básico una compañera nueva llamo mi atención, era pequeñita y su cara llena de pecas, hasta ese momento ninguna niña me había causado algo, si bien más de una vez me mandaron papelitos con mensajes, nunca yo había sentido algo…

Apenas sonó el timbre mi vista y pasos se dirigieron donde la niña nueva, a su baja estatura y cara con pecas, se sumaba su tez blanca y pelo negro hasta los hombros, avanzó por el pasillo hasta el patio, el patio de afuera, ese patio de tierra que muchos recorrimos corriendo…

Allí se ubicó en una esquina, tímida y mirando a todos lados se sentó en un neumático enterrado, sacó una bolsa de su delantal y comenzó a comer un sándwich que me imagino le prepararon sus papás…

Yo la miraba de lejos, no quería perderme ni un segundo ver su rostro, lo encontraba casi angelical…

En eso estaba embobado cuando un palmazo me hizo casi saltar del susto, era mi amigo David que me invitaba a jugar a la pelota, me observó un par de segundos y se dio cuenta de lo que sucedía, me tocó el pelo y me dijo que le diera con todo, que me atreviera a hablarle…

Y así tome fuerzas para ir a su lado, le buscaría conversa, le preguntaría algo, no se…

Estaba casi a mitad de camino cuando uno de mis compañeros más odiosos me gritó desde la mitad del patio «Oye, huacho Manuel, nos falta uno en el equipo»…

Me sentí pésimo, si bien muchas veces me trataron de «Huacho» por venir de un hogar de menores hoy era el día menos propicio para que me lo dijeran…

Antes que me diera vuelta para increpar al chistoso de mi compañero, David ya estaba al lado de él, vi como lo agarro del cuello y puedo asegurar que lo levanto con una mano mientras le hacía pedirme disculpas, no faltó el que defendió al agresor y golpeó a David, el asunto es que se formó una pelea de aquellas, obviamente corrí a defender a mi amigo, entre los dos le hicimos collera a 5…

A la que no le hicimos collera fue a la inspectora Laura que de un puro grito nos hizo ir a todos a su oficina…

Mientras nos dirigíamos a la oficina pude ver como la niña que me atraía me miraba fijamente, ahí en ese momento no me importo nada, vernos a los ojos creo fue el momento más bello vivido…

Apenas entramos a la oficina de la inspectora Laura, una lluvia de coscorrones cayó en nuestras cabezas, fue muy salomónica al hacernos pedir disculpas entre todos, no le intereso quien inició la pelea o cuál era el motivo, lo único que le importaba era que nos reconciliarnos…

Y a regañadientes lo hicimos, nosotros con David quizás no tanto, pero el otro grupo si, no quería por nada disculparse, pero otros «convincentes» coscorrones les hicieron cambiar de opinión…

Caminamos hacia la sala todos sucios tras revolcarnos en el suelo, la profesora Roxana acudió a mi lado para preguntar si estaba bien, yo le sonreí y le mostre mi cara, le dije «no me hicieron nada», ella se rió y nos hizo entrar a la sala de clases…

Todo el resto del día pase mirando el suelo, no tenía cara de ver a la niña nueva, ya que me daba vergüenza que ella supiera que era sólito…

Terminó el día de clases y nos preparamos para ir a nuestros hogares, yo eche mis cuadernos a la bolsa de genero que usaba de mochila mientras veía de reojo a la niña nueva, me resigne a no verla o hablarle hasta el otro día…

Asi salí del colegio caminando lento y detrás de David que se había adelantado con otros compañeros de hogar…

Ahí es cuando de repente sentí un golpecito en mi espalda, era casi de noche, casi las 7 y media, el ambiente estaba oscuro, la neblina inundaba la calle, el aroma de las chimeneas dejaban un halo a invierno, me di vuelta a ver que era y pude ver como una niña de pelo negro, tez blanca y pecas en la cara venía detrás mío…

Con mucha vergüenza en su rostro me preguntó si acaso no tenía padres….

Yo le dije que tenía mamá y hermanos pero por ahora no me encontraba con ellos, pero pronto lo haría…

Quede impactado al verla de cerca, me miró y se rió, yo también esboze una sonrisa y entre ese ambiente casi mágico le pregunte su nombre, lo que salió de su boca hizo que mi corazón latiera al cien…..

Me llamo Valentina…..

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«Quede impactado al verla de cerca, me miró y se rió, yo también esboze una sonrisa y entre ese ambiente casi mágico le pregunte su nombre, lo que salió de su boca hizo que mi corazón latiera al cien…..

Me llamo Valentina»

No sabía que decir, nunca me había pasado eso, mi vida transcurría entre patadas y golpes, no sabía lo que era ser delicado, pero al verla nació de forma inmediata aquel sentimiento…

Le dije mi nombre e instintivamente la tomé de la mano y le pregunte si vivía cerca, ella no retiró su mano, sino que me contestó que vivía en calle Colón, cerca del Club Hípico, le dije al instante si la podía ir a dejar, ella asintió con la cabeza…

De forma innata caminamos de la mano por aquellas calles, le pregunte por su familia y que le gustaba hacer, ella me respondió que su papá trabajaba en la marina y que le tocaba ir de ciudad en ciudad, que le encantaba caminar y conocer el entorno de donde vivía…

Luego fue su turno de preguntarme, curiosa, me dijo que de donde era, si mis padres no vivían conmigo, si me sentía solo, si acaso era feliz…

Aquellas preguntas calaron hondo en mi corazón, no podía creer que mi historia le interesara a alguien, me sentía tan poca cosa, me sentía tan vulnerable y básico que la mire y le agradecí por poder contar un poco de mi, le aclare cada duda y ella feliz caminaba de mi mano…

Todo hasta llegar a calle Colón altura avenida Concepción, ahí ella me suelta la mano y me dice «hasta aquí nomas», yo extrañado le pregunto, por que, ella me mira a los ojos, me acaricia la cara y me contesta, «es que quiero verte de nuevo y si mi papá me pilla contigo, no me lo permitirá mas»…

Yo no entendí mucho, pero obedeci sin decir nada, lo que menos deseaba en ese momento era perderla o dejar de verla, así que nos despedimos con un beso en la cara y un adiós a lo lejos…

Luego de verla desaparecer tras entrar a una casa al lado de una iglesia mis pies se volvieron un cohete, la última vez que me había demorado en llegar al hogar había recibido un castigo poco agradable, corrí hasta más no poder…

Corrí y corrí hasta llegar a la puerta del hogar, ahí la cuidadora me estaba esperando con cara de pocos amigos, yo ya transpiraba helado y apenas puse un pie en el interior apareció David, mi amigo detrás de la cuidadora para recordarle que ya le había avisado que me quedaría un poco más en el colegio por que la profesora Roxana me quería hacer un repaso…

Apenas escuche su «coartada» me reí en mi interior y sonreí para afirmarle la historia, me hice el choreado y le dije a la cuidadora que efectivamente la profesora Roxana quería darme una hora más, 3 veces a la semana para avanzar en un ramo que estaba débil…

La cuidadora cayó redondita, no sólo había salvado ese día de llegar tarde, sino que tenía autorización para hacerlo 3 veces a la semana, sin duda le debía una a mi amigo David…

Apenas terminamos de comer la cena y llegamos a la pieza, David me lleno de preguntas, de que me había pasado y esas cosas, yo me reí y le dije que había ido a dejar a la niña nueva, el me pegó en la cabeza a forma de broma y se puso a reír a mi lado…

Sin duda mi vida, aunque sea un poquito, comenzaba a cambiar…

Esa noche recuerdo, no dormí mucho pensando en Valentina, sus ojos, su risa sin duda habían calado en mi mente y mi corazón…

Asi fue que llegué el día siguiente y lo primero que hicimos ambos fue buscarnos, ahora ella me tomo de la mano y me hizo caminar por el pasillo mientras todos mis compañeros susurraban entre ellos de que como la niña nueva era tan amiga del «Huacho» Manuel…

Asi fuimos formando una relación de amistad inquebrantable, nos buscábamos, nos mirábamos y nos seguíamos, otras compañeras se acercaban a Valentina para preguntarle por que era mi amiga, que si acaso no sabia que era huacho y que vivía en un hogar, ella respondía que no le interesaba aquello y que yo era muy buena compañía y muy educado…

Todo marchaba excelente, yo la dejaba cerca de su casa 3 veces por semana y disfrutábamos cada segundo de estar juntos, siempre teníamos miradas cómplices, nos tomábamos las manos y no nos interesaba ocultar lo que sentíamos uno por el otro…

Todo hasta que un día, meses después de habernos conocido, uno de aquellos días en que la iba a dejar a su casa algo feo ocurrió…

Como siempre, la tomaba de la mano a la salida del colegio y nos dirigíamos por calle La Marina hacia su casa, yo sabía que la podia dejar hasta calle Colón, por que su padre era muy estricto y complicado…

Pero el destino, maldito destino hizo que el nos viera de la mano justo antes de llegar a Colón, él había salido a comprar a un negocio cercano y justo se encontro con su princesa, pero aquella princesa estaba de la mano con un don nadie, con un perdedor…

Asi es como enojado y casi corriendo llego a nuestro lado, tomo por la espalda a Valentina y le pregunto que hacía conmigo, ella al instante se puso a llorar y le dijo que yo era un amigo, un compañero que amablemente se ofrecía para ir a dejarla cerca de la casa…

El papa me miró de pie a cabeza y obviamente no fui del gusto de él, me agarro de los hombros y me dijo, que ni se me ocurriera tocar a su princesa de nuevo, que ella no necesitaba nadie que la fuera a dejar, que tenia a su padre y con eso bastaba…

Valentina se puso a llorar y yo la miraba como pidiendo disculpas, no deseaba verla así, era como un golpe en el alma…

Le pedí disculpas al padre y le prometi que no sucedería nuevamente, mira a Valentina y me despedí….

Apenas avance unos pasos mire hacia atrás para ver como la princesa era samarreada y retada…

Debo decir que esa noche me sentí morir, más encima era viernes y no sabria lo que ocurriría hasta el lunes, no podía ir a su casa ni siquiera acercarme, ya que ello podría traer mas problemas…

Mi amigo David me alentaba a ir nomas, que me atreviera y que hiciera lo que dictaba mi corazón…

Yo lo miraba y le decía que no quería hacerle más daño, el me entendió y me apoyo…

El lunes a primera hora estaba en el colegio esperando la llegada de Valentina, tocaron el timbre y ella no llegaba, entramos a la sala de clases y unos 15 minutos después la vi desde mi ventana acompañada por el padre, al parecer veía a hacer algún trámite… Luego de aquello entro a la sala… Ella me vio y miró al suelo…

No me atreví a acercarme hasta que sonó el timbre del recreo, ahí fui donde ella, lentamente, ella estaba sentada y con su mirada mirando al suelo…

Apenas llegue a su lado ella me miró a los ojos, me tomo de la mano y me llevo al patio, corrimos hasta un lugar escondido, donde pocos nos verían, ahi me tomo las dos manos y me miró de frente…

Antes que pudiera preguntarle nada acercó su boca a la mía y me sorprendió con un beso, un bello y sincero beso, mi primer beso…

Fue tan bello, tan angelical, tan lleno de vida que por un instante creí elevarme del suelo, estaba sin duda en el cielo…

Luego de aquel bello e inolvidable momento acerco sus labios a mi oído y me trajo de vuelta a la tierra de la forma más cruel que podría sentir…

«Mi padre sabe que siento algo por ti, así que me cambiará de colegio este viernes»

En ese instante conocí el cielo y el infierno en un segundo….


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