Yo no lo elegí 16-17

YO NO LO ELEGÍ 16

«Luego de aquel bello e inolvidable momento acerco sus labios a mi oído y me trajo de vuelta a la tierra de la forma más cruel que podría sentir…

«Mi padre sabe que siento algo por ti, así que me cambiará de colegio este viernes»

En ese instante conocí el cielo y el infierno en un segundo»

Aquella hermosa damita me hizo sentir todo en conjunto, no sabía lo que era el amor, pero si tenía que describirlo, sin duda sería su nombre lo que asociaria con aquel sentimiento…

Luego de aquello no dije nada, solo mire el suelo y me aguante el dolor, así como lo hacen «los hombres», así como me enseñaban mis amigos, no podemos mostrarnos débiles ni menos llorar, mi única muestra de dolor fue mirar al suelo…

Acto seguido aproveche cada segundo de esa semana, sería la última con la bella Valentina y debía hacerla sentirla un ángel, mi ángel…

Le traje la rosa más hermosa de un jardín, le hice reír cada segundo restante, le conté mil cosas bellas y creo haberla hecho feliz aquellos días, si ella era feliz, yo era el doble…

Pero todo tiene un final y un término… Llegó el viernes y con ello, la hora de despedirme, no sabía como hacerlo, así que la noche antes le escribí una carta, quizás para ella una tontera, para mi era una «declaración de amor»…

Ahí expuse lo que sentía, me abrí de cuerpo entero y con humildes palabras plasme en una hoja lo que mi corazón sentía…

La guarde en un sobre y apenas termino el viernes se la entregue en las manos, le di un beso en la mejilla y me despedí de la que sin duda fue la persona más importante en mi niñez…

Ella quedó helada, como tratando de decirme algo, como levantando la voz, pero al igual que yo, calló en el silencio, ambos sabíamos que no sacábamos nada con sufrir de más…

La sentí marcharse detrás mío, mientras yo caminaba con la cabeza gacha, como tratando de buscar en el suelo la explicación que nunca llegaría…

Debo ser sincero e indicar que si no fuera por mi amigo David, habría caído en una profunda depresión, pero no fue así, David se encargaba de levantarme el ánimo a cada segundo, me invitaba a salir, a recorrer el cerro Macera, a caminar y correr por en medio del pasto, eso sin duda me sacaba del dolor interno..

Y así paso el año, llego el verano y mi cabeza pensaba en la libertad, en buscar a mi madre y en poder ser feliz, sabía que estando en aquel lugar nunca podría serlo, así que junto a David planificamos la escapada perfecta…

Durante dos semanas juntamos toda la comida que pudimos, todos los implementos que nos servirían, y cada vez que teníamos recreo para poder salir fuera del hogar, ahí mismo en el cerro íbamos guardando todo en una bolsa que entereabamos posteriormente…

Estábamos nerviosos, ambos necesitábamos ser libres, tener espacio, poder buscar a nuestras madres, salir de la incertidumbre, ya a nuestros 12 años creíamos saber todo lo necesario….

Asi es como un sábado (nunca olvidaré aquel día), en horario donde nos dejaban salir a dar una vuelta es que caminamos para NO VOLVER MÁS AL HOGAR…

Si, estábamos nerviosos, pero con todas las ganas del mundo…

Corrimos a buscar nuestras cosas bajo el árbol donde siempre las dejábamos, escarbamos rápidamente y ahi estaba nuestro pequeño tesoro, rápidamente los distribuimos en dos mochilas y nos encaminamos en busca de la felicidad, de la esperanza y del anhelo…

Lo primero que hicimos fue irnos por el cerro Macera con destino hacia Talcahuano, sabíamos que el cerro era largo y llegaba hasta el sector Higueras…

Las primeras horas eran casi un juego, cada hora, descansabamos y nos comíamos lo guardado, hasta un par de botellas con jugo pudimos traer…

Pasando las horas y viendo que el sol comenzaba a desaparecer es que creímos buena idea buscar algún «refugio» para dormir en la noche, estábamos a la altura de Huachicoop, cerca de un consultorio, nos adentramos lo máximo en aquel cerro y con ramas hicimos una pequeña carpa, con las dos frazadas que teníamos era suficiente para pasar la noche…

Asi hicimos una fogata, para calentarnos durante la noche, nadie hasta esa hora nos busco, sabíamos que nadie nos extrañaría tampoco…

Y mirando las estrellas nos quedamos dormidos a un lado de la fogata, si bien sentí frío, no puedo negar que la sensación de libertad era superior a todo lo que pudiera sufrir…

Mejor que nada era saber que comenzaba una historia, donde mi único final era reencontrarme con mi mamita…

Desde mi bolsillo saqué el que sin duda era el último recuerdo de mi hogar, un pequeño juguete de hule con la forma de Batman que mi hermano mayor me había regalado, dormí aprisionandolo, como si con ese amuleto me pudiera trasladar mágicamente al lugar desde donde me habían sacado, desde donde comencé esta historia…

Y si bien estaba feliz por lo que vendría, ni siquiera me imaginaba la pesadilla que se acercaba a mi vida…

YO NO LO ELEGÍ 17

«Desde mi bolsillo saqué el que sin duda era el último recuerdo de mi hogar, un pequeño juguete de hule con la forma de Batman que mi hermano mayor me había regalado, dormí aprisionandolo, como si con ese amuleto me pudiera trasladar mágicamente al lugar desde donde me habían sacado, desde donde comencé esta historia…

Y si bien estaba feliz por lo que vendría, ni siquiera me imaginaba la pesadilla que se acercaba a mi vida»

En medio de aquella fogata me quedé dormido, desperté a las 4 de la madrugada, muerto de frío, ni con toda la ropa que traíamos podía soportar la temperatura…

Mi amigo David también despertó y nos acercamos aún más a la fogata que avivamos con ramas grandes que encontramos alrededor..

Dormir a la intemperie no es fácil, era mi primera noche y ya comenzaba a sufrir las inclemencias de lo que pasaría quizás cuanto tiempo…

Asi con frio y sueño soportamos aquellas largas horas hasta que amaneció…

Al asomar la débil luz solar comenzaron a aparecer también nuestras fuerzas, como niños, nos olvidamos del sueño y nos preparamos para marchar, no sabíamos donde ir, pero haríamos cualquier cosa para encontrar a nuestras familias…

Nuestro primer objetivo era obtener dinero para poder vivir, teníamos muchas ideas en mente, lo ideal sería trabajar de empaque en un supermercado o acarrear bolsas en la feria, lo que fuera, sin duda lo haríamos…

Asi, caminando llegamos hasta la comuna de Talcahuano, en el centro, variado y lleno de color deambulabamos entre los comerciantes y personas que trataban de comprar o hacer algún tramite…

Fuimos al instante al supermercado Santa Isabel de calle Colón, ahí le preguntamos a un empaque si recibían gente, el nos mandó a hablar con una señora, le decían «control caja», nos indicó su ubicación y partimos felices pensando en que sería fácil quedar…

Al llegar donde la señora con cara de pocos amigos, nos miro de pie a cabeza, y acto siguiente nos preguntó que queríamos…

Le pedimos por favor si podíamos embolsar a los clientes, que seriamos esforzados y muy trabajadores, ella nos miro nuevamente de pie a cabeza y pegó una pequeña risotada, nos preguntó si nuestros padres sabían eso, nosotros nos miramos y le indicamos que si…

Luego llego la respuesta sincera, nos indico que solo trabajaban niños universitarios, ya que ellos eran más «educados» y no parecían de la calle como «nosotros», luego de aquello se dio media vuelta y se fue…

Con David, nos miramos y nos entristecimos, nos miramos ambos y efectivamente parecíamos pordioseros por lo pobre de nuestras vestimentas sumado a lo sucio que quedamos tras dormir en el cerro y hacer fuego…

Nos encojimos de hombros y seguimos caminando, le preguntamos a un caballero donde hacían feria por el sector y nos indicó un lugar llamado Arenal, que quedaba a unas 20 cuadras del lugar donde nos encontrábamos…

Caminamos con ganas y llegamos al inicio, ahí es donde ofrecimos a todas las personas la posibilidad de llevar sus bolsas, el 99% nos dijo que NO…

Ya cuando nuestros estómagos comenzaban a sonar y el cerebro a pensar en mil cosas negativas es que una abuelita se acerco a nuestro lado, nos dijo sonriendo si le ayudabamos con sus bolsas y nosotros de un salto le dijimos que si…

Asi, felices llevábamos las compras de aquella linda abuelita, que nos hablaba mil cosas de ella, de su familia y de su entorno…

Al llegar a su casa abre su chauchero y saca dos billetes de mil, nos da uno a cada uno, además saca una bolsa y comienza a echar un par de frutas, nuevamente nos las da…

Nosotros le agradecimos efusivamente y guardamos la fruta, ella antes de despedirse nos dijo que nos cuidaramos, que le recordábamos a dos nietos que ya no estaban con ella…

Y fue nuestro único trabajo en el día, con dos mil pesos no nos alcanzaba a pagar nada, pero sin duda nos alcanzaría para comer algo…

Ya atardeciendo no sabíamos donde dormiriamos, David me habló de que podíamos quedarnos en un cajero automático de Concepción, para ello ocupariamos unas monedas y viajariamos a la capital de la región, yo acepte, sin saber donde iría…

A un bus Las Galaxias le pedimos que nos llevara por 300 pesos, el conductor muy enojado nos hizo bajar y nos pego un par de palabrotas, luego hicimos lo mismo con otro Ruta del Mar y luego con un Vía Lactea…

Al final un chófer simpático de la línea Base Naval nos dijo que no había problemas, que supiéramos, mi amigo les paso el dinero y el dijo «No niños, eso les puede servir para otra cosa», ambos agradecimos y subimos para sentarnos al último…

Llegamos a Concepción y nos bajamos en la calle San Martín luego de un viaje de casi 45 minutos, caminamos hacia la plaza, estaba ya obscuro, el frío comenzaba a aparecer y nuestra angustia de no encontrar un lugar aumentaba…

Asi es como llegamos a las afueras de un cajero automático, el letrero decía Bancoestado y la calle era Barros Arana…

Entramos y estaba calentito, sabíamos que ahí era un lugar ideal para dormir…

Antes de armar nuestras cosas caminamos a la plaza, David me dijo que a veces grupos de personas se acercaban para entregar comida o un café, sin duda estaríamos muy agradecidos de recibirlo…

Y justamente, a las 22:00 horas llegó un furgón con un grupo de personas, se bajaron y comenzaron a entregar algo caliente y un sándwich, nos acercamos rápidamente y amablemente nos ofrecieron comida, no preguntaron nada, solo querían entregar…

Asi vimos como llegaban muchos indigentes, algún joven y un par de niños de nuestra edad, aquello nos llamó la atención…

Nos acercamos a saludarles y ellos no nos respondieron, estaban como idos, sus caras eran casi oscuras por el sol y la falta de agua en su piel, tenían los ojos idos y sus narices rojas…

Nos íbamos cuando uno de los niños de aquel grupo nos llama, con David acudimos por curiosidad, el nos preguntó de donde eramos y si pasábamos frío en la noche, David le dijo que veníamos de un hogar y que a veces pasábamos frío, el le respondió que tenía la solución a ello, sacando desde su chaqueta una bolsa con un líquido en su interior…

Se la pasó a David y le dijo que solo debíamos meter nuestra nariz y boca ahí y respirar lo que estaba adentro, si lo hacíamos olvidariamos todo lo que nos pudiera pasar, ambos nos miramos y pusimos cara de extrañados…

Luego de aquello lo dejamos y nos fuimos a preparar para ir al cajero automático y dormir…

Sacamos de nuestras mochilas una pequeña manta y la pusimos en el suelo, nos tapamos con la ropa que teníamos y cerramos nuestros ojos…

Eran las 6:00 cuando despertamos tiritando, el frío era intenso y nada lo podía detener, no podíamos hacer una fogata adentro y lo único que nos quedaba era esperar…

Fue ahí cuando nos miramos y David sacó la bolsa con el líquido de su chaqueta…

Era seguir aguantando el frío o confiar en que el líquido haga efecto…

Estábamos en un dilema…


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