Yo no lo elegí 21

YO NO LO ELEGÍ 21

«Al llegar al hostal, a un par de cuadras del terminal, luego de pagar la noche y antes de despedirse me dijo que me ayudaría, que no tuviera miedo ni temor, que él perdió a su padre desde pequeño y sabía lo que era no estar con quien se amaba, por lo mismo se juramento ayudarme a encontrar a mi madre, a mi mamita amada…

Y esa noche creí… creí que los sueños de pueden cumplir, creí que el destino siempre puede cambiar.. que a veces una mano aparece, cuando más la necesitas, cuando ves todo negro»

La señora del hostal donde me quede aquella noche me miraba raro, como desconfiada, dijo que no era común que alguien le pagara la noche a un «niño de la calle» como yo…

Aquello sin duda fue otro golpe, pero ya estaba acostumbrado a recibirlos, la humillación era parte de mi vida, sin duda tenia que aprender a vivir con ella…

La señora me lanzó unas toallas a la pieza y me dijo que no podría acostarme sin antes bañarme, ya que le costaría sacar la suciedad de las sabanas, yo feliz acepte la propuesta y me dirigí al baño para poder tomar una ducha…

Y lo que es normal para muchos, para mi es casi un lujo, bañarme con agua caliente sin duda fue lo mejor que me pasaba en mucho tiempo…

Y ahí estaba bajo el agua, calentita, sacando los meses de humo, sol, mugre e historias que me sucedieron durante el tiempo que estuve en la calle…

Y a pesar de la primera impresión y de su cara de enojada, la dueña del hostal a la salida me tenia ropa limpia, toda una tenida incluyendo ropa interior, me dijo que tenía un hijo de mi edad así que esa ropa le sobraba, no aceptaría que saliera de su casa con los «harapos» que traía…

Yo le agradecí su amabilidad y generosidad, luego de aquello me fui a dormir a la pieza que me había pagado aquel señor incógnito, con todo lo sucedido se me había olvidado pedirle el nombre, y quizás no lo volveria a ver, pero al menos agradecería su generosidad hasta el infinito…

Y dormí… como hace mucho tiempo no lo hacía, no me hizo falta el tolueno para pegar pestaña, no me hizo falta la droga cuando me sentía acogido y bajo un techo, sin duda el cariño era la mejor terapia para quien quiere huir de sus demonios…

Apenas apareció el sol en la ventana, apareció en mi interior las ganas de levantarme y seguir en el camino que me llevaria a mi MAMITA…

Me levante y sin hacer mucho ruido fui al baño a lavarme para poder irme, en eso siento a la dueña de casa también levantarse y me indica que no me iría sin tomar desayuno, que el pago lo incluía..

Yo la mire y le agradecí con una sonrisa, me hizo pasar al comedor y tomé desayuno junto a otros pasajeros de su hostal, por primera vez en mucho tiempo me sentía aceptado por la sociedad, ya no me miraban raro ni me hacían el quite…

Fue casi un almuerzo lo que me dieron, yo estaba acostumbrado a los panes con cecina y con suerte una bebida, acá me dieron leche, jugo, huevos, cereales e incluso un yogurt.

Luego de comer hasta la saciedad tomé la bolsa que contenía mis cositas y me despedí de la señora, agradecí su hospitalidad y amabilidad para conmigo…

Volví al terminal, estaba casi en la mitad de mi camino, me quedaba aún juntar dinero para el pasaje a Osorno, iría sin ninguna información de mi madre, solo con las ganas de que se produjiera el milagro…

Estaba en eso, pidiendo una moneda a la gente que llegaba al terminal cuando a lo lejos pude divisar al joven que me ayudó el día anterior, corrió hacia donde estaba, yo lo salude con la mano en alto…

Me pregunto por que me había ido de la residencial, ya que habíamos quedado de que me ayudaría a buscar a mi madre, yo mire el suelo y le dije que no quería incomodarlo, aunque la real razón era que no creía fuera de nuevo a verme, ya mucho había realizado con ayudarme el día anterior…

Me pego un palmazo en la espalda y me dijo, necesitamos datos de tu familia para que cuando viajes no vayas a ciegas, yo le asentí con la cabeza…

Asi es que me llevo a un ciber cercano, la idea era encontrar el nombre de mi madre y poder cruzarla con alguna dirección para que llevara eso al menos en mi viaje…

Y bueno, sentados, me pregunto mi nombre y apellido, mi Rut y el de mi mamá yo le dije y el anotó todos los datos en el computador, lo realizó una y otra vez, pero no lograba dar con ningun dato de mi familia, me pregunto de nuevo mi nombre completo y apellidos, y nada, me dijo si acaso tenía carnet o algún documento, yo le dije que cuando me había ido del hogar no había sacado nada de eso ya que eso lo guardaban las cuidadoras, y lo usaba cuando teníamos que salir a algún trámite solamente…

El me miró con cara de pena, y me volvió a preguntar si tenía un documento, algún carnet de atención o algo, yo busque en mi bolsita y efectivamente tenia un carnet de atención que nos daban en el consultorio… Excelente me dijo el joven, luego hizo un llamado a un amigo le preguntó por mi ficha y pidió mi Rut, la anotó en un papel y luego la introdujo en el computador nuevamente…

Cuando el resultado salió en la pantalla, el caballero dio un salto y soltó un «cresta»…

Yo le pregunte que pasaba y el me miraba una y otra vez, me mostró la pantalla y al leerla también quedé impactado…

Habían cambiado mi apellido, y ya no era el que me dieron desde niño, sino uno compuesto que comenzaba con la letra V….

El joven me miró una y otra vez, como pensando que hacer, yo me agarre la cabeza buscando alguna explicación a aquello, me habían eliminado el pasado, al parecer mi adopción era más irregular de lo que parecía…

El caballero lejos de asustarse o irse se levantó de su asiento y me miró a los ojos, me dijo algo que no se me olvida hasta hoy…

«Tu apellido es conocido en la zona, es un apellido de poder y de políticos, pero eso no significa que dejare de ayudarte, desde hoy, mi prioridad es encontrar a tu madre»….


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