A pocas semanas de concluida la huelga legal y el proceso de negociación colectiva en el Sindicato N°2 del Casino MDS Talcahuano, comienzan a surgir voces críticas desde la propia base sindical, que cuestionan duramente la conducción del proceso y la falta de autocrítica por parte de la actual directiva, encabezada por Leslie Olivares e Isolina Díaz.
Uno de los testimonios más claros es el del dirigente Rodrigo Lara Quezada, quien presentó su renuncia al sindicato y difundió una carta pública en la que detalla una serie de errores que, a su juicio, marcaron negativamente la reciente negociación. “Esta fue, sin duda, la peor negociación colectiva en la historia del MDS”, sostiene Lara en conversación con Amigos Penquistas. Y agrega: “No solo fue la primera vez que tuvimos una huelga legal, sino que además terminamos con un bono inferior al de otras unidades del grupo, descuentos por días no trabajados y pérdida de propinas”.
Lara acusa que nunca se le permitió conocer ni participar plenamente en la elaboración de la propuesta sindical: “No conocía el documento oficial que presentaron las dirigentas ni al abogado que ellas designaron. Me vi obligado a firmar a ciegas para poder avanzar”, señala. Cuestiona también la falta de experiencia y profesionalismo del asesor legal finalmente elegido, quien —según indica— no observó los servicios mínimos, debilitando gravemente la posición del sindicato durante la huelga. “La empresa siguió funcionando con normalidad y nosotros asumimos las consecuencias económicas”, afirma.
El conflicto de interés también ha sido motivo de críticas. De acuerdo con los antecedentes entregados, el abogado asesor fue reemplazado por la pareja de una de las dirigentas, decisión que —según trabajadores— no solo fue inapropiada, sino que terminó afectando gravemente los resultados del proceso. A ello se suma que este asesor nunca participó en asambleas ni explicó aspectos esenciales del proceso, como el rol de los servicios mínimos.
Estas críticas no provienen solo de Rodrigo Lara. Otros trabajadores y trabajadoras afiliados al Sindicato Nº2, contactados por Amigos Penquistas, también compartieron un una serie de irregularidades y errores cometidos. Entre ellos, se denuncia que no se informó oportunamente que para que un trabajador pudiera descolgarse de la huelga debían transcurrir al menos 30 días desde su inicio. Esta información fue entregada solo una vez que la huelga ya estaba en curso, cuando ya era demasiado tarde para tomar decisiones informadas.
Asimismo, se señala que los socios recibieron un mensaje por WhatsApp —enviado por una de las dirigentas— asegurando que la empresa no podía intervenir en el pago de propinas durante la huelga. Esa afirmación resultó ser falsa: los trabajadores que participaron en la movilización no recibieron propinas, lo que generó frustración y confusión entre los socios.
Otro episodio que generó malestar ocurrió en la etapa final del proceso, cuando Isolina Díaz intentó no firmar el acuerdo alcanzado con la empresa, argumentando una supuesta falta de representación producto de una demanda de impugnación que ella misma había presentado en 2023 contra la directiva. Aunque conocía ese antecedente desde antes, decidió usarlo al final para prolongar innecesariamente el conflicto, lo que solo cedió ante la presión de la mayoría de los socios, que ya habían votado a favor de cerrar el proceso.
Pese a todo lo vivido, las actuales dirigentas han manifestado su intención de repostularse, lo que ha generado inquietud entre un número creciente de trabajadores. “Esto no puede volver a ocurrir. Necesitamos una directiva que escuche a las bases y que represente con competencia y convicción los intereses de todos”, plantea Rodrigo Lara en su carta de despedida.
Incluso más allá del plano gremial, la situación alcanzó un punto crítico cuando el propio Lara fue víctima de una agresión física tras expresar públicamente su postura contraria a la huelga. “Recibí una brutal y cobarde golpiza como represalia por tener una posición clara”, relata, en un hecho que ha sido condenado por sus compañeros.
La crítica no es nueva. Según trabajadores, las mismas dirigentas ya habían mostrado debilidad en negociaciones anteriores. Hoy, con nuevas elecciones sindicales en el horizonte, se espera que las bases voten con memoria, con responsabilidad y con la convicción de que los liderazgos sí marcan la diferencia. “Merecíamos más. No se puede seguir improvisando con el futuro de 300 familias”, concluye Lara.


Cómo se dice la casa siempre gana este caso no fue la excepción
En serio Lara es la víctima ahora? Es una lástima que las brutales y horribles heridas que sufrió desaparecieran solo unos días después para las fotos